Las palabras de JoséTomás le han venido bien a Enrique Ponce, que en una fase de absoluta de decadencia aprovecha el miniataque para explicar en público su forma de torear, pero es una engañifa, porque nadie se atreve a decirle la verdad, que su toreo es separado, superficial y el paradigma del toreo moderno, es decir mucho pico, distancia abismal y toreo descafeinado. Es como dijo uno de Sevilla: El toreo de Ponce es como follar con condón. Es decir, es follar pero con preservativo, con precauciones.
Le ha venido bien a Ponce porque han salido al ruedo sus defensores y cantan su academicismo (le han hecho Académico en Córdoba). Antes de seguir, que conste que Ponce es un buen torero (conocimiento, templanza y otra virtudes) que torea de forma superficial. Lo que no viene a cuento es hablar de cornadas. Dicen que a Ponce lo han cogido también los toros: Revisemos las hemerotecas: Nunca le han alcanzado toreando, siempre en movimiento o saliendo de la cara del toro. A los que hacen el toreo puro, los que se ponen donde los toros embisten y donde hay emoción, los toros les cogen con frecuencia toreando, posiblementees un error de ellos, pero si se quiereexponer y torear de verdad hay que pisar terrenos complicados.
Alguien ha puesto el dedo en la llaga: Rafael Ortega el de la Isla de San Fernando, uno de los mejores toreros del siglo XX, pero cogido de forma dramática en múltiples ocasiones. Y es que para emocionar hay que torear de verdad y ello supone riesgo. Parece que el mérito de Ponce es ponerse donde es casi imposible que le coja un toro. Me apunto a Tomás, evidentemente.