Toda la expectación de la temporada se centró en Castella y Talavante, pero ambos no acaban de dar el do pecho definitivo. Es curioso: Ponce casi no cuenta ya. Torea en plazas concretas y allí incluso indultará algunos toros. Su caída del cartel de Avila es defraudante. Lo que Ponce baja con esa espantá lo gana El Juli, que mantiene el tipo del año y se enfrenta a José Tomás. Castella ha bajado mucho el ritmo. Talavante tampoco es regular, su espada es mala y su toreo es complicado para hacerlo todas las tardes. La calidad de Manzanares es alentadora, lo mismo que la regularidad y el tesón de El Cid, que en Bilbao se meterá con seis de Victorino, caso histórico para glorificar a un torero para siempre.
La temporada se ha venido abajo. José Tomás ha vuelto con su temple y su sitio, pero sin torear reses de verdad. Se le peued permitir este año en 17 contadas apariciones pagadas a precio de oro, pero en 2008 debe dar la cara en Sevilla y en Madrid, porque otra cosa sería frustrante.
Al final de todo, tanta expectación de 2007 se ha frenado. Ha coincidido con su vuelta, como si los toreros estuvieran cabreados porque uno gana tanto con toros chicos y otros ganen poco con reses de más tamaño.
servido por casosdeltoreo
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