Manzanares está enfermo; Castella no aguanta el tirón de la temporada y le entra una anemia sospechosa; Ponce se fastidia una rodilla; Rincón se marcha con más pena que gloria. Jiménez corta orejas en pueblos; Tejela está desaparecido; El Juli no es el mismo en septiembre.

Sólo nos queda El Cid y aguanta y gana posiciones Perera. La temporada ha hecho estragos. Tomás los ha puesto a cavilar y nadie le ha podido aguantar el tirón. Ya se dijo en otro comentario que, al final, lo de Tomás sería un problema para el toreo.
Nos queda El Cid, aunque a muchos parece que les duele que el de Salteras se haya instalado en la cima de las figuras después de zambombazo de Bilbao. Y Perera aguanta y hasta Chopera lo llama para Salamanca.

De todo lo pasado hay algo que llena de estupor. Castella ha mandado a su casa a Campuzano, que no era su apoderado oficial, sino que era casi su padre desde hace más de diez años. Aunque Campuzano se haya equivocado, haya fallado en el campo, haya pasado lo que haya pasado, el señorío y el estilo obligaba a no despedirlo de mala manera, más cuando Campuzano se ha jugado la vida varias veces para salvarlo de cornadas certeras e incluso fue herido por hecerle un quite. Castella será un buen torero, pero parece que es una mala persona.